
lunes, 21 de septiembre de 2009
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Gata callejera
- Trip, trap, trip, trap -. Resonaban sus pezuñas.
Más fácilmente eran confundibles con el rasgar de las hojas de los árboles en la ventosa noche.
Nadie nunca hubiera pensado que aquella gata callejera pasaba por allí, puesto que su sombra se fundía en la noche cual gota de agua en el océano.
Pero estuvo, estuvo y observó lo que nadie nunca quiso contar, y tuvo que callar y guardar el secreto ya que no quería enredarse en temas de chismosos, fácilmente tentadores para los humanos.
- Humanos... que raza tan extraña -. Había pensado la gata, ya que no entendía la falta de costumbres tan buenas como bañarse a lametones, pasarse las horas recostada en la rama de algún alto castaño o entretenerse corriendo detrás de un ovillo de lana, tan simple pero a la vez tan complicado, como un universo paralelo que se encierra en nuestra propia existencia, y al que no le damos la mas minima importancia.