martes, 5 de mayo de 2009

Historia

Había una vez un pueblo apartado de las grandes ciudades, donde la profesión peor vista la realizaba Juan. Él era portero de un prostíbulo. Era una profesión que se heredaba de padres a hijos.

Fueron pasando los años hasta que, un día, un joven con ideas muy nuevas compró el prostíbulo, reunió a todos a todos los empleados y les fue dando instrucciones.

Al llegar a Juan le dijo: -"A partir de ahora, vas a realizar un cuestionario sobre las mejoras que se podrían hacer en el local. Para ello, irás preguntado a nuestros clientes y anotarás lo que ellos te digan".

A lo que Juan respondió: -"Me encantaría, pero me es imposible, porque no sé leer ni escribir".

El joven empresario se dirige a Juan y le informa de que tendrá que despedirlo, pero que recibirá una paga al rescindirle el contrato.

Juan se queda asustado, sin saber a qué dedicarse. Como de vez en cuando había arreglado algunas camas, se dispone a comprar varias herramientas, pero para ello tiene que irse a comprarlas a un pueblo que estaba a dos días de viaje en burro.

Cuando regresa con las herramientas, un vecino se las quiere comprar, pagándole además los días de viaje, ya que estaba muy ocupado para ir al pueblo de al lado. Él era el único que tenía el tiempo libre para viajar y traer herramientas. Tanto fue así, que puso una ferretería y, posteriormente otra, y otra, hasta que a los 10 años había construido un imperio.

Tanto dinero tuvo, que donó una parte a una escuela para que se enseñara a los niños a leer y a escribir. Fue llamado para ponerle, en su honor, el nombre a la escuela y darle, también, la llave de la ciudad. En ese momento, el alcalde le dijo: -"Por favor, don Juan, ¿podría ser usted el primero en poner su firma en este libro de visitas?".

A lo que Juan respondió: -"Me gustaría, pero es que no sé leer ni escribir".

Asombrado el alcalde le dijo: -"¿Sin saber leer ni escribir ha formado un imperio? ¿Qué hubiese conseguido usted si hubiera sabido leer y escribir?".

A lo que Juan respondió : -"Yo si lo sé. Hubiera seguido siendo portero de un prostíbulo".


Versión de: "El portero del prostíbulo", de Jorge Bucay

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